BIOGRAFÍA

MIGUEL N. ANGLES

Miguel N. Angles nació en el año 1900, en la comunidad de Chuma, provincia de Muñecas, departamento de La Paz, Bolivia. Cuando Miguel tenía seis meses, su familia se mudó a Moho, que en ese entonces pertenecía a la provincia de Huancané, en el departamento de Puno, Perú. Allí creció y realizó sus estudios primarios y secundarios; estos últimos en el Glorioso Colegio San Carlos de Puno. Contrajo matrimonio en 1920 con María Aleman Alayza, con quien tuvo cinco hijos; el menor de ellos murió con tan solo tres años de edad a causa de meningoencefalitis. Trabajó arduamente en el Estanco de la Sal y alrededor de 1940 tomó en alquiler la hacienda Calahuyo, la cual adquirió algunos años después. Allí, se dedicó a la crianza de ganado ovino y a la venta de lana, lo que mejoró su condición económica y le permitió no solo mantener su residencia en Moho, sino también combinar su trabajo como hacendado con su afición por la música. Muchos contemporáneos suyos recordaban que, siendo niños, se deleitaban al detenerse en la casa de “don Miguel”, donde él había dispuesto parlantes que desde la sala de música se proyectaban hacia la calle y se podía escuchar música clásica, que en ese tiempo era de difícil acceso. Dentro de los instrumentos nativos, Miguel tocaba sikus, pinquillos, tarkas y pífanos, por estos últimos tenía una particular predilección. Tocaba también charango y principalmente concertina, instrumento que interpretó en múltiples estudiantinas en Moho, Huancané y Puno. Fundó y dirigió el Centro Musical Huancané, el cual participó en diferentes encuentros y concursos de estudiantinas en el departamento. En 1957, fueron ganadores del Primer Concurso Departamental de Estudiantinas. Luego de ello, el sello Sono Radio los invitó a grabar en la ciudad de Lima. Grabaron también con el Sello Inca. En la década del cincuenta, Miguel realizó múltiples grabaciones a agrupaciones de música nativa tanto en su casa de Moho como en diferentes comunidades andinas, a donde se desplazaba en su propio vehículo con ayudantes y baterías suficientes para que funcionaran los equipos, porque muchas veces no había electricidad. Enviudó en 1965 y pocos años después mudó su residencia a la ciudad de Arequipa, donde recibía frecuentemente a sus coterráneos para escuchar música andina. Murió en 1977 como consecuencia de una complicación de diabetes mellitus que padeció por más de treinta años.

Javier Torres Angles

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